2 Crónicas 5:13-14
En nuestra
vida debe haber un anhelo ardiente en nuestro corazón por la manifestación de la gloria de Dios en nuestras vidas personales
y como cuerpo de Cristo en la iglesia. Pues desde el principio el propósito de
Dios ha sido habitar con el hombre que le sirve a El. En el verso 13 de este
pasaje encontramos que El Señor habita en medio de las alabanzas de su pueblo. Salomón
acaba de edificar el templo y como parte del culto de agradecimiento los sacerdotes y cantores sonaban las trompetas y cantaban
en agradecimiento cuando de repente la gloria de Dios lleno de una nube la casa de Jehová.
Fue necesario que los sacerdotes ya no estuviesen directamente en el templo para que su gloria pudiese reposar allí. Muchas veces nosotros tenemos que quitarnos a nosotros mismos para darle lugar a El
que entre a morar en su casa. Dice la Biblia que no podían los sacerdotes estar
allí para ministrar, por causa de la nube;
porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Dios. Nuestra oración
pasa de una oración de atrio a una oración del lugar santísimo. En la oración
de atrio solo encontramos peticiones, en la oración de lugar santo encontramos agradecimiento y alabanza pero cuando nosotros nos olvidamos de todo y comenzamos solamente a adorarle a El, entramos a la oración
del lugar santísimo. Muchas veces la gente se pregunta como estuvo el culto? Cuando en realidad la pregunta seria para Dios.
Como te gusto a ti el culto que te damos? Realmente El es el que decide,
pues cuando nos acercamos a El nosotros debemos traerle ofrenda a Dios.
Dios siempre ha confirmado
su agrado manifestando su gloria. Lo hizo cuando el pueblo erigió aquel tabernáculo
en el desierto. Éxodo 40:34-38 También
cuando Jesús se transfiguro en aquel monte. Dios hablo diciendo “Este es
mi hijo amado a El oíd” dando entender a los que allí estaban que su hijo
era agradable a El. Ante la manifestación de Dios el hombre no puede contenerse,
ni entrar sino le es permitido. Por eso vemos que en el momento de la transfiguración
los apóstoles tuvieron temor y se escondieron, hasta que Jesús les dijo no teman Mateo
17:1-8
Amado hermano debemos anhelar
la presencia de Dios en nuestra vida para poder vivir esa vida de victoria que Dios anhela que vivamos. Amado amigo solamente con Jesús en nuestro corazón, nos convertimos en depositarios de la presencia de
Dios. Jesús dijo “el que me ama, mi palabra guardara; y mi Padre le amara,
y vendremos a el, y haremos morada con el.
Juan
14:23.