Juan 4:31-34, 5:30, 6:38-40
La vida del Señor Jesús giro alrededor en hacer
la voluntad del Padre. Se despojo de si mismo y se entrego por completo a cumplir
el propósito de Dios. Nosotros como iglesia somos el cuerpo místico de Cristo
y por lo tal El Señor espera que al igual nosotros anhelemos hacer en todo momento la voluntad de Dios. Primero analicemos cual es la voluntad de Dios? Mateo 12:46-50
nos declara que el mayor deseo del Padre es que recibamos a su Hijo y tengamos vida eterna. Juan 6:40.
Cuando los discípulos llegaron donde Jesús, y el hablaba con la mujer samaritana. Ellos le insistían en que comiera, sus palabras fueron “Yo tengo una comida que comer, que ustedes
no conocen”. La comida de Jesús era hacer la voluntad del Padre y acabar
la obra por la cual el había sido enviado. Juan 4:34 Uno de los mayores
propósitos que el hombre debe tener para alcanzar la plenitud de una vida de gracia y abundancia es hacer, no lo que nosotros
queremos, sino mas bien lo que el quiere para nosotros. Es necesario morir a
nuestra voluntad y oírle a El. En
Juan 5:30 Jesús declaro que el no hacia nada por si mismo, sino según recibía del Padre. Cuando Juan vio en Jesús el cordero que quita el pecado del mundo, el mismo expreso “es necesario
que El crezca y yo mengue”. Muchas veces nosotros tenemos que permitir
que El crezca y que nuestra voluntad mengue. Dios siempre dará a conocer
su voluntad al espíritu del hombre y a través del Espíritu de Dios. Proverbios 20:27 dice que la lámpara de Jehová es nuestro
espíritu, es allí donde el hará conocer su voluntad a nuestras vidas. Dios no
tratara con el hombre a través del alma, pues esta es engañosa Jeremías 17:9.
Dios se hizo conocer y tuvo comunión con el pueblo de Israel a través del tabernáculo y se dio a conocer en su plenitud
en el lugar santísimo (tipo del espíritu). Su Shekinah no descendía en el atrio (tipo del cuerpo), ni en el lugar santo (tipo del alma). 1 Corintios 3:16 nos dice que nosotros somos ahora el templo y morada del Espíritu. En Efesios 1:4-6 encontramos que nosotros tenemos un propósito por el cual Dios nos escogió y el cual el
desea que llevemos a cabo. Jesús cumplió el propósito del Padre de venir a esta
tierra y morir en la cruz del calvario para darnos vida eterna. Estaremos nosotros
cumpliendo el propósito nuestro, de vivir una vida santa y agradable delante de el.
En Romanos 12:2 el apóstol Pablo nos exhorta a no conformarnos a este mundo, sino el ser transformados por medio
de la renovación de nuestra mente, para comprobar cual es la voluntad de Dios, agradable y perfecta. Solo con una mente nueva y un corazón nuevo podremos llegar a entender cual es la perfecta voluntad de
Dios. Jesús busco hacer la voluntad del Padre hasta el último momento, estando
en el Getsemaní. Aunque su carne deseaba huir de las circunstancias y su alma
estaba angustiada hasta la muerte. No obstante el sujeto su cuerpo y su alma
en beber la copa que el Padre había destinado para el. Busquemos hacer la voluntad
de Dios al igual que Jesús lo hizo. (Escucha
el tema “Buscando Hacer La Voluntad De Dios”).