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Toda victoria y todo logro en la vida se debe al hecho de comenzar algo y perseverar  o mas bien permanecer en aquello que estamos tratando de alcanzar.  Nadie que haya alcanzado su propósito en la vida lo logro sin mucho esfuerzo y perseverancia.  El hombre ordinario se rinde ante los problemas, el extraordinario continua hasta el fin.

Jesús declaro en este pasaje que el era la vid verdadera y el Padre quien trabaja el campo.  El Señor espera que aquellas ramas del árbol produzcan fruto y fruto bueno.  Si Cristo es la vid, sabemos que vida fluye a través de el hacia nosotros,  por eso es de suponer que llevaremos fruto.  Si no se esta produciendo fruto,  no es la culpa de la vid pues es una vid con vida.  Definitivamente el problema esta en el pámpano.  En Isaías 5:1-7  Dios hace una referencia concerniente a Israel, usando la figura de una viña  en una ladera fértil, la cual el había cercado  y despedregado y plantado de vides escogidas;  y el esperaba que diese uvas, y dio uvas silvestres.  Que no hizo el Señor por alcanzar a Israel y no quisieron.  Es decir que el Señor hace tanto por uno y espera recibir un resultado de ello y ver el fruto de su trabajo en nosotros.  Jesús continua declarando que el pámpano que no lleva fruto lo quita,  y el que da fruto lo limpia.  La palabra de Dios es la que nos limpia y purifica cuando nosotros nos dejamos limpiar por medio de ella. Verso 3.

            Nosotros por si solos no podemos dar fruto.  Necesitamos de la vid.  Romanos 11:17-23 nos da la figura de cómo Israel por su rechazo fue desgajado del árbol, aunque todavía esta en espera su restauración.  Pero nosotros siendo olivo silvestre (gentil) no parte de esta promesa, fuimos injertados en el y venimos  a ser hijos de la promesa.  Debemos reconocer que no sustentamos nosotros a la raíz, sino más bien la raíz de David,  Jesucristo nos sustenta y nos da vida a nosotros.  Por eso les declaro a sus discípulos permaneced en mi.  Porque fuera de el nada podemos hacer por nosotros mismos.   Cuando permanecemos en el y su palabra permanece en nosotros pediremos lo que sea y nos será hecho.  Mira que bendición el poder de la perseverancia y permanencia.  Cuando una persona se rinde, automáticamente esta abriendo las puertas a rendirse todo el tiempo.  Nosotros en Cristo no somos de los que volvemos atrás sino de aquellos que continuamos hasta ver el fruto un hecho.   Cuando Dios comisiono a Josué le dijo que si esta palabra permanecía en su boca y meditaba en ella día y noche y guardaba esta palabra,  su camino seria prosperado y todo le saldría bien.  Josué 1:8.  Imagínate que promesa que todo te salga bien y en todo prosperes al permanecer en Cristo y cuando su palabra gloriosa permanece en tu corazón.   (Escucha el tema: Permaneced En Mí)

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