Santiago
1:5-8
En este pasaje la
escritura nos habla acerca del que anhela sabiduría. Nuestro carácter total debe
ser una actitud de constancia y perseverancia si hemos de recibir de Dios. Dice
la escritura que ni piense recibir algo de Dios el que duda y no tiene esta actitud de perseverar en lo que esta pidiendo
hasta recibirlo.
Cuando nosotros emprendemos
algo tenemos que estar seguros que lo recibiremos o lo alcanzaremos. No podemos
iniciar algo teniendo dudas o cavilando en dos pensamientos. El que tal hace
dice que es como las olas del mar que son arrastradas de un lado hacia otro. El
hijo de Dios tiene que tener una palabra y no solo creer en Jesús o andar con el cuando todo nos va bien, sino en momentos de dificultad también. Una
persona inconstante es alguien no confiable que un día dice algo y otro día dice
otra cosa. En el libro de 1 Reyes 19 encontramos
al profeta Elías huyendo de Jezabel cuando anteriormente acababa de derribar los altares de Baal y dar muerte a muchos de
esos profetas falsos. Como en un momento de temor e inseguridad este siervo
de Dios empieza a dudar que si solo el ha quedado temeroso de Dios en todo Israel y que la muerte ya estaba sobre el.
Más adelante en Mateo
11:2-9 vemos a un Juan bautista el cual tenía el espíritu de Elías declarando su convicción hacia Jesús como el cordero que
habría de venir al mundo a quitar el pecado y bautizar con El Espíritu Santo y fuego.
Pero en Juan 1:29-34 vemos que tan pronto su situación cambio en ser un
preso y empezó a dudar si realmente este era el Mesías que habría de venir o si habría que esperar en otro. Podemos ver que aun estos hombres con todo el ser hombres de Dios cavilaban en dos pensamientos muchas
veces y necesitaban que su carácter espiritual fuese formado a través de la prueba.
El Señor anhela que nuestro Si sea Si y nuestro No sea No. Santiago 5:12.
El de doble ánimo tiene su alma dividida. Dice Santiago 1:8 (Dios Habla
Hoy) “porque hoy piensa una cosa y mañana otra, y no es constante en su
conducta. Es decir que esa persona necesita recibir una convicción clara en su
espíritu de lo que cree para ya no moverse de allí, este pasando por tiempo de bendición o por tiempo de oscuridad y dolor. Dejemos que Dios forme en nosotros ese carácter espiritual en nosotros para tener
una sola palabra y ser constantes en lo que hemos creído.