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Génesis 25:21-24
      Todo ser humano posee un conflicto interior.  Unos porque no creen su espíritu está muerto y su carne busca su propia voluntad en la vida.  Otros que estando en Cristo no han rendido tales pasiones y por lo tanto el conflicto se hace más fuerte, puesto que su espíritu nacido de nuevo anhela de Dios pero con la otra ley sirven al pecado.  En esta porción encontramos a Rebeca con un conflicto interno, dos hijos gemelos tenían una lucha en su interior.  Su pregunta ante tal situación fue.  Si esto es así, para que vivo yo?  Esta es la pregunta de la humanidad. Para que vivo yo?  Y es la pregunta que se hará cada vez que alguien está teniendo un conflicto entre el alma y el espíritu.  Un problema emocional, sentimental, angustia, tristeza y dolor.  La respuesta de Dios a ella fue: Dos pueblos hay en tu vientre y estos dos serán divididos.  La palabra nos dice en Hebreos 4:12 que la palabra de Dios es una espada de dos filos que penetra hasta partir el alma y el espíritu.  Es decir que solamente la palabra de Dios puede hacer esta división entre los dos pueblos que hay en nuestro interior peleando por el alma.  La carne con sus deseos y pasiones dice 1Pedro 2:11 batalla contra el alma.  Aquí vemos que el espíritu que recibe la simiente de Dios por El Espíritu batalla por el alma en contra de la carne, mientras esta batalla contra el alma.  Nos vemos con un Jacob y Esaú luchando en nuestro interior.  Uno por una bendición espiritual y otro solo por sobrevivir en esta tierra.   Ahora lo interesante de esta batalla es que Dios le declara a Rebeca su voluntad y propósito.  El cual es que un pueblo será más fuerte que el otro.  La verdad es esa de que siempre habrá uno más fuerte que el otro.  La carne puede ser o puede ser el hombre espiritual.  La voluntad de Dios es: El mayor servirá al menor.  La version ingles dice: the oldest will serve the youngest.  O sea el hombre Viejo (la vieja naturaleza/ la carne) servirá al Nuevo hombre.  Por eso desde allí Dios estipulo que la carne debería estar sujeta o subyugada por el espíritu.  Esta es la voluntad de Dios que por El Espíritu hagamos morir al terrenal.  Cuando Esaú regresaba de su caza, Jacob le ofreció un plato de lentejas por cambio de la primogenitura.  A lo cual Esaú, el hombre carnal cuyo interés estaba interesado más en su vientre, lo temporal y terrenal prefirió las lentejas a lo eterno.  Cuando la visión espiritual se pierde cuesta distinguir entre los dos, puesto que son gemelos y viven dentro del mismo cuerpo.  Por eso es que cuando Isaac ya era viejo y su visión se había perdido, no pudo distinguir entre el carnal y el espiritual.  Entre la mente carnal y la espiritual solo se discernirá en el espíritu y viendo la intenciones del corazón.  La batalla interior siempre existirá mientras vivamos en el mundo.  La pregunta será?  Entre estos dos, quien es el que gobierna o sirve?  La carne al espíritu o es el espíritu esclavo de la mente carnal? 

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