2nda Corintios 4:16-18
El hombre puede lograr mucho con tener estudio y experiencia en alguna materia. Tal vez logre hace
bastante con sus talentos, potencial y propias fuerzas. Pero llegara el momento en el cual estas terminaran.
Cuando nuestras fuerzas se acaban y nos rendimos en las manos de Dios, allí es cuando las
fuerzas de El comienzan a operar, cuando lo imposible nos agobia allí llega el poder de Dios.
El hijo de Dios tiene donde renovar sus fuerzas y sacar de donde no hay. Aunque nuestro hombre exterior,
el cuerpo se va desgastando y envejeciendo, no obstante el interior, el espiritual se va renovando día
tras día; v.16. En Isaías 40:28-31 encontramos que Dios no desfallece ni se
cansa y por lo tal El da esfuerzo al cansado, y multiplicara las fuerzas al que no tiene ningunas.
Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán
nuevas fuerzas; levantaran alas como las águilas; correrán, y no se cansaran; caminaran, y no se fatigaran.
Es cuando esperamos en Dios, que nuestras fuerzas serán renovadas y fortalecidas.
Ahora, Pablo declara que esa leve tribulación momentánea que viene sobre su
cuerpo produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria. Cada vez que nosotros
somos probados esto debe servir no para destruirnos o rebelarnos contra Dios, sino mas bien para que vayamos
a otro nivel de madurez espiritual y de gloria en nuestras vidas. Esta fuerza no es de nosotros
sino que proviene de Dios. La fortaleza es producida por un corazón lleno de fe. Romanos
4:18-19 dice que Abraham creyó en esperanza contra esperanza, Y no se debilito en la fe al considerar su cuerpo,
que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco
dudo, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios.
Ya vemos que el tenia todas las de perder conforme a lo natural y físico pero decidió
el de fortalecerse en la fe. Primero veamos en cual fe? En la Palabra que había
recibido de que multiplicaría su descendencia como la arena del mar. También decidió
darle gloria a Dios, en vez de quejarse y rebelarse.
Moisés aun siendo viejo nunca perdió su vigor ni su visión; Deuteronomio 34:7.
La misma presencia de Dios continua en su vida continuo renovándolo día tras día aunque exteriormente
iba envejeciendo su fortaleza interior nunca se perdió y esta en si fortaleció la física.
En Josué 14:6-12 encontramos a Caleb de 85 años reclamando el monte que se le había dado
por herencia 40 años anterior y aun se encuentra con la misma fuerza que tenia cuando se le entrego el monte.
Es decir que la fe lo sostuvo fortalecido por 40 años hasta el punto de recibir su promesa. Por
eso nos dice Efesios 6:10 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor,
y en el poder de su fuerza. No nos vamos a tratar de fortalecer en nuestra fuerza o en nuestras habilidades
y talentos. Somos llamados a rendir nuestro corazón a Dios y fortalecernos en la fuerza y en el
poder del Espíritu Santo en nuestra vida. Dependamos de El en todo lo que hagamos.
