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1 Samuel 17

            Todos tenemos o hemos tenido gigantes,  a nuestros propios ojos,  a los cuales hemos tenido que vencer o vivir esclavizados por el temor a ellos.  Estos se evidencian a través de pruebas, luchas interiores o áreas que aun no han sido conquistadas,  las cuales tarde o temprano si no lo son; terminaran venciéndonos.  Estos gigantes siempre van a desafiar a aquellos que no tienen una identidad segura de si mismos,  para causarles temor y angustia; vs.8-11.    Si en nuestra vida hay algún área que no hemos logrado vencer,  el propósito del enemigo es esclavizarnos en esa área que no se ha logrado vencer,  para que esta nos termine venciendo a nosotros.    Sansón fue alguien a quien Dios escogió para que fuese un juez sobre Israel,  pero lamentablemente tenia un problema con la inmoralidad.  Siempre se iba detrás de mujeres extrañas y un día se topo con una la cual le gano la batalla engañándolo y esclavizándolo a sus enemigos.  Cuando un alma ha sido herida,  tiene que encontrar en que momento de su vida fue dañada y volver allí a ese lugar de la vida y recuperarlo todo venciendo al enemigo.   Aquí en esta famosa historia de David y Goliat, encontramos que el enemigo gigante va a atormentar a la persona que no conoce a Dios,  sea este creyente o no.  Porque muchas veces pensamos que ya siendo cristianos somos vencedores.  Solo quiero que recuerdes que este filisteo tenía aterrorizado no a los filisteos sino al pueblo de Dios,  pero a un pueblo que en su corazón no conocían a su Dios.   Este pueblo era desafiado día tras día y ellos huían.  Mientras no enfrentemos a los gigantes que vienen en contra nuestra vida, no se van a ir.  Con desear que se vayan no se irán,  tenemos que tarde o temprano enfrentarlos.    David en obediencia a su padre salió hacia donde estaba la guerra para llevarle quesos y provisión a sus hermanos.  Pero al llegar allá se encontró con la sorpresa que un filisteo incircunciso desafiaba al pueblo del Dios viviente y esto provoco en el una ira santa,  porque no podía tolerar la deshonra del pueblo de Dios.  La falta de identidad nos permite muchas veces aguantar situaciones que como hijos de Dios y herederos de las promesas no podemos tolerar.  Recuerda que cuando el pueblo de Israel se sintió atemorizado por los gigantes de Canaán,  Josué y Caleb decidieron que estos solo serian pan comido para ellos.  La confianza interna de alguien que tiene experiencias con Dios y confianza en Dios,  le dio la victoria a David aun antes de enfrentarse al gigante; vs.33, 34-37.  Cuando tenemos la convicción interna de quien es nuestro Dios cualquier situación que enfrentemos estará ya vencida antes de enfrentarla en lo físico.  Rahab le dijo a los espías de que el temor del pueblo de Israel había caído sobre ellos al oír lo que Dios había hecho con ellos sacándolos de Egipto y abriendo el mar Rojo; Josué 2:9.     Así que la próxima vez que nos veamos luchando frente a cualquier situación que represente un gigante en nuestra vida,  no huyamos sino enfrentémoslo en el nombre del Señor; vs. 44-45.  David corrió hacia la batalla,  seguro que ganaría.  

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