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Serie: Renovando Nuestra Mente Romanos
8:5-9 La única manera que se puede exponer a la luz la mentira es a
través de la verdad. Cuando logramos entender que no todo pensamiento que viene al corazón
es de Dios, tenemos la habilidad y oportunidad de distinguirlo y exponer a fuera la mentira del diablo.
Nuestra mente la cual es parte del alma debe actuar como un filtro hacia cada pensamiento que atraviesa por el,
así como un filtro de agua que detiene todo aquello que es impuro y solo deja pasar el agua pura así
debe ser nuestro corazón. Primero la escritura nos enseña que debemos derribar las fortalezas;
2 Corintios 10:4, patrones de pensamiento que están ya formados en el corazón y han venido
a ser parte de nuestra vida. Toda nuestra vieja naturaleza caída estaba engañada o viciada
por los deseos engañosos; Efesios 4:22, que habitaban o formaron parte de nuestra
humanidad cuando Adán y Eva fueron engañados y murieron espiritualmente. Como podemos derribar
la mentalidad? Presentando nuestro cuerpo en sacrificio vivo y siendo renovados por medio de la renovación
del entendimiento. Mucha gente ha pasado por traumas en la vida las cuales han dejado huellas y heridas
en su alma, las cuales desafortunadamente no se olvidan fácilmente porque todavía están
en nuestro inconsciente. Ahora, la mentira del diablo ha sido que la persona acepte
esa herida como parte de su vida y se quede allí dándole vueltas al problema, en vez de seguir
adelante con su vida. Recordemos que el pueblo de Israel no alcanzo la tierra prometida y la mayoría
quedaron postrados en el desierto, por la única razón de que no quisieron cambiar su mentalidad
de esclavos a la mente de la libertad de Cristo. En 1 Pedro 1:13-15 la escritura nos amonesta a ceñir
los lomos de nuestro entendimiento y seamos sobrios en esperar la manifestación de Cristo. En
los tiempos bíblicos la gente usaba túnicas las cuales solo eran sostenidas por un cinto, cuando
una persona estaba cómoda y se preparaba ya sea para vestirse o salir, se ceñía el
cinto. En otras palabras lo que el apóstol Pedro nos declara aquí es que preparemos
el centro de nuestro entendimiento y estemos alertas para lo que pueda venir contra ellos. En 2
Corintios 10:5-6 encontramos un pensamiento similar cuando nos dice que refutemos argumentos, y toda altivez que se levanta
contra el conocimiento de Dios, y llevemos cautivo todo pensamiento contrario hacia la obediencia de Cristo.
El problema es que muchos en vez de estar alertas a los dardos, refutar y castigar esos malos pensamientos,
los reciben y los aceptan en sus vidas hasta el punto que de tanto y tanto se hacen parte de su vida. Si
pienso mal, creeré mal, confesare mal, actuare y viviré mal. En 2 Corintios
11:3 dice “Pero temo que como la serpiente con su astucia engaño a Eva, vuestros sentidos sean de alguna
manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.” Así que el enemigo utiliza el espíritu
de engaño para extraviarnos del propósito de Dios. En Gálatas 3:1 vemos
que los Gálatas fueron engañados en su entendimiento por no estar bien cimentados en la verdad y habiendo comenzado
por la fe creyendo en la gracia y misericordia de Dios, habían recibido la salvación y aun
El Espíritu Santo al oír por fe. Pero ahora estaban otra vez viviendo en la ley y volviendo
a las tradiciones antiguas tratando de alcanzar la salvación por obras. Nosotros somos los
que decidimos en que pensar y en que no pensar. En ser libres de nuestros pensamientos o esclavos de ellos.
Alguien dijo pero no puedo dejar de pensar en lo malo, eso no es verdad, es mas
es otra mentira de Satanás, para hacernos creer que somos indefensos ante esto. Pero
la realidad es que hay que exponer las mentiras a la luz de la palabra. Pablo nos recuerda en Filipenses
4:6-9 que todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable,
todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.
Si se puede pensar en lo bueno también se puede pensar en lo malo, si yo lo pienso también
yo lo puedo dejar de pensar. Comencemos llenándonos de la palabra y que sea esta palabra de
Dios la que comience como agua pura a sacar toda el agua sucia que ha podido estar infiltrada en nuestro corazón y
así renovando nuestra mente
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