Isaías 59:1-2
Para poder alcanzar vivir una vida abundante en libertad espiritual que Cristo nos dio a través de la cruz,
es necesario entender lo que es la iniquidad, la transgresión y el pecado. Dios
quiere salvar al hombre y la iniquidad es la que hasta el día de hoy hace división y separación entre
Dios y el hombre. Son las iniquidades de nuestros antepasados que han venido a ser parte nuestra las que
hacen que los pecados hagan ocultar su rostro de nosotros. Primero sepamos que
la iniquidad y la justicia son enemigas, por eso el hombre es infeliz, porque mientras
continúe en una vida de iniquidad Dios quien es un Dios justo y soberano es enemigo no de nosotros sino del pecado
que cometemos por causa de la iniquidad. En el Salmo 51:5 David reconoce que en maldad
(iniquidad) fue formado y en pecado le concibió su madre. Son dos cosas diferentes,
la iniquidad es la maldad ya incrustada en el ser humano o más bien el viejo hombre, la naturaleza caída
y el pecado es aquel que es concebido por la iniquidad que esta viva en una persona. El apóstol
Pablo lo explica como el cuerpo de pecado al cual se le fue el poder o dominio cuando apareció Cristo;
Romanos 7:18-25
En el libro de Santiago lo vemos claro en el capitulo
1 verso 14 dice que cada uno es tentado cuando de su propia concupiscencia o iniquidad es atraído y seducido.
Es decir que esa naturaleza siempre va a estar allí pero el asunto es de que manera esta presente,
muerta o activa. Continua el verso diciendo que entonces la concupiscencia, después que ha
concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte. Fíjese
que son 3 pasos los que se llevan a cabo para producir la muerte, la madre del pecado es la iniquidad la
cual esta presente en el hombre, si esta ha sido tocada por el poder de Cristo debería estar
inerte o muerta al pecado. Pero si esta todavía vivita y coleando entonces esta es la que activara
fuertemente en los pensamientos, provocando que se active el pecado y este cuando da a luz provoca la muerte.
Entonces: Iniquidad = pecado = muerte. Lo que tenemos que vencer es la iniquidad.
Mucha gente y aun muchos cristianos viven tratando de vencer el pecado en sus vidas sin saber que nunca lo lograran
sino tratan con la iniquidad primero. Es por eso que Jesús vino a tratar con
la iniquidad en el hombre, la cual es la raíz del pecado en el corazón y no con lo externo
como trataban los fariseos. En Mateo 5:27-28 Jesús enseño que no es adulterio solamente el
que se produce físicamente, sino que lo es el hecho de hacerlo ya en el corazón al codiciar
a una mujer. Veamos entonces que el pecado comienza en la iniquidad que ya esta activa con el mal deseo
el cual da a luz o concibe al pecado. Entonces Jesús lo que quería enseñar es que
se debe destruir o hacer morir ya que no podemos destruir la iniquidad. Veamos que en 1 Juan 3:11-15
nos dice que Caín mato a su hermano porque sus obras eran malas y las de su hermano justas. En
otras palabras su corazón era malo porque había iniquidad bien viva en su vida. Mas adelante
el verso 15 nos declara que el que aborrece a su hermano ya es un homicida y ningún homicida tiene vida eterna permanente
en el. Cuantos cristianos creen que solamente el cometer un pecado sexual o de asesinar
a alguien es un gran pecado, cuando con sus labios viven haciendo pedazos a sus queridos hermanos y asesinándolos
una y otra vez pensando que están bien. Esto es muy serio porque no necesito cometer el acto,
si en mi corazón ya esta la maldad y he deseado la muerte de alguien entonces he permitido
que la iniquidad gobierne mi vida y esta tarde o temprano dará a luz al pecado. La única
manera de poder vivir esa vida de libertad espiritual es si comenzamos tratando el mal que hay en nosotros o el hombre de
pecado el cual por medio de Cristo debería ya estar crucificado.