2nda Corintios 4:10-13
La
fe es la expresión o demostración de algo que hemos creído y por lo cual vivimos. Es
el credo que hemos adoptado en nuestra forma de vivir y filosofía. No es un sentimiento,
sino una entrega a aquello o más bien a aquel que ha cambiado toda nuestra vida. El
apóstol Pablo declara que si hemos de manifestar la vida de Jesús en nuestro cuerpo, también
hemos de llevar la muerte de Jesús en todas partes. Analicemos esto por un momento,
si alguien quiere producir vida y la vida de Cristo. Es importante que también la muerte
de Cristo sea evidente o parte de su vida también. Para que algo pueda vivir tiene que morir primero,
la misma naturaleza nos enseña esto, en la siembra una semilla debe morir primero si ha de
producir vida en si. Una fe que no tiene obras es muerta en si, porque no tiene el poder
que recibe al decidir uno ponerla en acción. Si yo tengo el deseo de ver cambios en
mi vida, el solo hecho de desear y aun creer en aquello no va a producir los cambios deseados.
No es sino hasta que se toma una decisión y pongo manos a la obra de hacer aquellos cambios, que
la fe se va activar en mi vida. En Romanos 10:8-10 encontramos que el proceso de la
salvación se lleva a cabo de la misma manera. “Dice que cerca de nosotros esta la palabra
en nuestra boca y en nuestro corazón, que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor,
y creyeres en tu corazón que Dios le levanto de los muertos, serás salvo.”
Entonces primero recibimos la palabra, luego creímos en nuestro corazón y de
allí confesamos lo que creímos dándole así vida a nuestra fe en Cristo y produciendo en nosotros
la salvación. En Santiago 2:14 la biblia nos dice que no aprovecha el tener fe pero no tener obras,
no basta solo con creer si nunca activamos lo que creemos. La escritura nos relata en Lucas 15 la
historia del hijo prodigo el cual se aparto de la casa del padre para vivir una vida de perdición, pero
sin embargo después reconoce su estado al analizar que muchos en la casa de su padre gozan de abundancia mientras el
perece, deseando la comida de los cerdos. Ahora el reacciono, volviendo
en si y diciendo que volvería a la casa del padre y le pediría perdón, pero su fe
allí todavía se queda en un solo deseo si no la hubiera dado vida al realmente levantarse e ir donde su Padre.
Hay mucha gente que ha muerto con buenos deseos en la vida y grandes sueños que jamás se realizaron porque
se quedaron solo en sueños sin ser activados o puestos por obra. Ahora la pregunta es como
podemos activar nuestra fe? El apóstol Pablo nos da la respuesta en nuestra porción de 2nda
Corintios 4 en el verso 13. “Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que
esta escrito: Creí, por lo cual hable, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos,…..”
Es decir que si yo creo en
algo con todo mi corazón, yo lo voy a confesar y es esa continua declaración
de lo que creo, lo que va a desatar o activar la fe o aquello en lo cual he creído.
La gente todavía no ha entendido que cada vez que confiesan algo o declaran
algo negativo en sus vidas, literalmente están activando la fe de aquello que están confesando.
Pero cada vez que en mi hay un sueño que deseo alcanzar es necesario que lo declare y lo declare dándole
así vida a aquello en lo cual he creído para que no se quede en una fe muerta sino que tenga las obras necesarias
que le producirán vida. No permitamos que ni una palabra negativa salga de nuestra boca
pues esa matara la semilla que fue plantada en nuestro ser con fe, ni permitamos que nadie nos diga nada
negativo para matar esa semilla, si es necesario reprender pues reprendamos pero que nadie robe la bendición
con palabras, que nos ha tomado tiempo alcanzar. Quiero que entendamos que
cuando alguien cuenta de lo mal que le ha ido o le esta yendo, nosotros le damos poder al enemigo para que actué en
nuestra contra. Yo he oído gente que muchas veces recalcan como el diablo los tiene
enfermos y lo esta turbando o pruebas que los esta matando, etc.…. Sin ellos saber o estar
conscientes están exaltando al enemigo. Al igual que cada vez que alguien reconoce
el milagro que Dios ha hecho en su vida, lo que el ha cambiado en nuestro ser, etc.… le da la gloria
y exalta a Dios. Por lo tanto tengamos mucho cuidado como nos dirigimos y activemos nuestra fe.