Lucas 7:36-48
Cuando hablamos acerca de lo que es la adoración, encontramos que un corazón sincero
y quebrantado es el que Dios busca para derramar su presencia sobre su vida.
En esta historia vemos que un fariseo invito a Jesús a comer con el. Muchas personas
se acercaban a Jesús pero con motivos equivocados. Cuantas personas solo se acercan
a alguien por que es conocido o famoso aunque ellos en si no les importe o aprecien a aquella persona.
Jesús relata en Lucas 18:10-14 la parábola de un fariseo y un publicano que subieron al templo a orar
pero el fariseo oraba en jactancia consigo mismo. Alguien puede invitar a Jesús pero solamente estar
orando consigo mismo, sin recibir la respuesta a su oración. Una
mujer que se dio cuenta que Jesús se encontraba en la casa de Simón el fariseo y sin mas titubear preparo un
frasco de perfume carísimo para entrar y derramarlo sobre sus pies en actitud de adoración. La
palabra adoración en el griego es proskyneo y muestra una actitud de postrarse en sus rodillas en humillación
y reconocimiento de quien tienen delante. Es decir que esta mujer la cual era pecadora y que conforme a
la porción nos declara que eran muchos sus pecados, no le importo el entrar ante Jesús para
encontrar su oportuno socorro. Consideremos que quizás ella misma no fue invitada a esa reunión,
puesto que Simón al nomas verla le repugno el que una pecadora entrase a su casa. Cuando alguien
esta necesitado de Cristo buscara la manera posible de acercarse a el no importando el que dirá la gente o que pensaran
de mi. Esa es la actitud que libertara el espíritu de alguien. Mientras mantengamos
una actitud de apariencia religiosa tratando de encubrir nuestra pecaminosidad y no abramos nuestro corazón para que
el nos haga libres, seguiremos viviendo una vida de frustración, pensando que
tiene que haber algo mas al evangelio. Quiero que entendamos que Jesús vio la condición del
corazón de esta mujer pero también vio la actitud de ese mismo corazón que anhelaba un cambio.
Mientras vio a través del corazón y de los pensamientos de Simón el cual se consideraba un hombre
santo y sin pecado mientras detrás de esa coraza de religiosidad encubría su iniquidad. La
diferencia fue que cuando Jesús entro a su casa este hombre se sentía tan importante y digno que aun así
no reconoció quien era Jesús porque no le dio ni beso, mucho menos lavo sus pies. Después
hasta cuestionó que Jesús no era ni profeta porque no sabía quien era esa mujer. Una
persona puede tener religión, ir a la iglesia todos los domingos y tratar de seguir normas cristianas
pero aun así no saber quien es Jesús. El asunto no es tener religión sino tenerlo
a El. Solamente cuando le permitimos a el entrar en lo mas profundo de nuestro corazón y sacar toda
arrogancia, altivez, pecado y lo que sea que nos estorbe para vivir una vida abundante, podremos entender
que el es capaz de hacer eso y mucho mas. Te animo hermano y amigo a no solo tener un culto más,
sino a tener una actitud de adoración. Jesús esta cansado de religiosos,
el trato con ellos hace dos mil años y no quiere seguir tratando con ellos. El Padre busca
adoradores en espíritu y en verdad.