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JUECES 11

            Muchas veces nosotros vemos actitudes en personas sin saber el porque de esas acciones.  Hay un dicho que dice “caras vemos, corazones no sabemos” aunque es un dicho del mundo, tiene una gran verdad en el.  Hay personas que en sus rostros reflejan una actitud de tristeza o amargura por lo que en su corazón esta pasando.  Por eso la escritura nos enseña a amar a nuestro prójimo sin preguntar nada a cambio,   pues no podemos juzgar a alguien por sus actitudes cuando no sabemos que ha pasado alguien en su vida y que heridas ha recibido en su corazón para dar el resultado o fruto que ahora vemos reflejado en sus rostros y acciones.  En este pasaje de Jueces 11 encontramos la historia de Jefte,  un hombre cuyos antecedentes habían formado en el un corazón duro y apático ante la gente.  Primero encontramos que su madre era ramera, su padre era Galaad (significado = duro, áspero), y sus hermanastros lo despreciaron y lo echaron de su casa, v.1.  Después vemos que Jefte se asocio con hombres ociosos o amigos del mundo.  La peor atmosfera para alguien que ha sido dañado y herido de niño es asociarse con gente que no le va producir cambios positivos sino más bien lo van a hundir.  Por eso vemos jóvenes que cuando viven en hogares conflictivos, en pleitos y sin amor,  fácilmente encuentran ese dicho amor en maras o con jóvenes que les ofrecen supuestamente lo que no recibieron en casa,  terminándolos de hacer en personas más duras y rebeldes de cómo comenzaron.   Ahora vemos que en la escritura aparecen otros que vivieron casos similares y pudieron sobrepasar esa situación y reponerse,  como en el caso de José cuyos hermanos lo odiaban y terminaron vendiéndolo como esclavo, sin embargo era alguien que tenia comunión con Dios y eso hizo la diferencia,  fíjate que te dije comunión con Dios o relación no con la religión o con la iglesia,  sino con el Dios del cielo.    En el verso 7 encontramos que la gente busco a Jefte para que fuese caudillo o jefe de ellos para librarlos de la lucha que tenían con los hijos de Amón.  La respuesta de Jefte fue casual de alguien que ha sido dañado,  el les pregunto que para que lo buscaban ahora,  si antes lo habían despreciado.  Nosotros podemos notar fácilmente la expresión de alguien herido en el alma cuando oímos expresiones como estas: a mi nadie me quiere, yo no me dejo de nadie, no confió en nadie, soy un tonto, etc.….  Todas estas denotan a alguien que tiene que ser sanado de cosas del pasado.  Encontramos que con todo y su carácter Jefte acepto el trato y el Espíritu de Dios respaldo a Jefte quien aun así desconfiaba en su alma; v.29.    Yo quiero que entiendas que el hecho de que una persona este en la iglesia, tenga a Cristo en su corazón y es mas aun sea llena del Espíritu Santo, no da la garantía que la persona esta libre de heridas en su alma las cuales aun teniendo todo esto todavía le trae desconfianza hacia Dios y en su persona.   Que quiero decir con esto?  Que hay personas que aun viendo la mano de Dios en sus vidas, se dicen yo no lo puedo creer, si yo no soy nadie etc.…  pero esta es la mentalidad antigua, el alma dañada la que esta hablando.  Vemos que por los principios oscuros que Jefte había tenido aun viviendo en medio de gente Cananea que sus creencias estaban un poco torcidas.    Cuando tiene el respaldo de Dios hace un voto oscuro de sacrificar en holocausto al primero que saliese a recibirle después de su victoria contra  Amón.   Lamentablemente fue su única hija la que lo recibió y la cual afligió su alma por haber hecho una decisión en la carne.  Primeramente tenemos que tener claro que no todas las decisiones que nosotros tomamos son de Dios o respaldadas por el.     Pidámosle al Señor que sane nuestra alma para que no hagamos decisiones fuera de la voluntad de Dios o en la carne por el hecho de estar heridos pues el resultado puede ser fatal.