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2nda Timoteo 1:3-6

            Es muy importante que haya entrega a Dios en nuestra vida para mantenernos fuertes espiritualmente y no desanimarnos o enfriarnos antes las circunstancias de la vida,  apartándonos de la dirección de Dios.   Hay síntomas en la vida que reflejan la pérdida del amor,  entre ellas frialdad, indiferencia y falta de atención.   Estas cosas en lo humano nos muestran que el interés por la persona a quien amamos o decimos amar se va perdiendo.  Tenemos que tener mucho cuidado porque en el ámbito espiritual sucede lo mismo.  Cuando una persona empieza a dar síntomas de indiferencia o rebeldía a las autoridades espirituales,  es porque algo esta pasando.  Tal vez  haya hasta frialdad hacia la adoración y la alabanza haciéndonos personas que esperamos que el tiempo de adoración sea mas corto.  Muchas veces se evidencia en la falta de atención hacia la Palabra de Dios.  Un ejemplo de esto lo encontramos en Marta,  quizás al principio mostro solicitud hacia estar presta a escuchar al maestro,  pero con el tiempo ya no le presto mucha atención sino que se envolvió mas en sus quehaceres y ocupaciones.  Hay hasta siervos dentro de la iglesia que creen que con servir y servir y servir  ya están llenándose,  pero llega el momento donde nos podemos enfriar y vaciarnos.  Por lo tal necesitamos sentarnos a los pies del maestro y escuchar lo que el tiene que decirnos a través de su palabra.  La iglesia de Éfeso era servicial,  pero había perdido su pasión y su primer amor hacia Jesús.  Amaban el servicio pero habían dejado a un lado a quien servían en primer lugar  Apocalipsis. 2:1.  En un matrimonio puede ser que una esposa todavía le sirva su comida y atienda a su esposo,  pero tal vez en su corazón ya solo lo hace por costumbre,  pero ya no con la pasión del amor por lo cual lo hacia al principio,  por la actitud tal vez de un esposo frívolo y mal agradecido quien nunca la agasajo y trato de cultivar ese amor.   En este pasaje que leímos encontramos que Pablo amonesta a Timoteo de que no se deje turbar por las circunstancias que amenazaban su entrega y su pasión.  Pues Timoteo había sido criticado por ser un pastor joven y también habían entrado falsos maestros a querer contender por doctrina en su iglesia,  por lo cual Timoteo se había enfriado un poco y bajado la guarda espiritual.  Aquí Pablo le insta a que avive el fuego del don de Dios que le fue dado y de que no tenga un espíritu de cobardía sino de poder, de amor y de dominio propio. 

            Si como hijos de Dios,  nosotros no entregamos las áreas de nuestras vidas que nos estén desanimando y causando enfriamiento, esas mismas cosas  terminaran destruyéndonos.  Vemos que Sansón no entrego su carne y esta área lo termino haciendo esclavo de los Filisteos.   Otro caso fue Saúl quien nunca rindió su orgullo y el hacer su voluntad y esto le costo el reino.   Hebreos 2:1  nos amonesta que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos.  Es decir ser diligente con la palabra que recibimos en vez de negligentes.  Muchos son los que asisten a las iglesias los domingos,  pero pocos los que se apropian a vivir lo que allí escuchan.  Avivemos el fuego del don de Dios a través de sembrar, cultivar, abonar y regar sobre la tierra nuestra.  Si el amor no se cultiva termina muriéndose.  Podemos hasta perder lentamente el amor sin darnos cuenta por los afanes de la vida.  La iglesia de Laodicea en Apocalipsis 3:14 nos enseña como ellos se creían ricos y bendecidos por la iglesia y la doctrina y la alabanza que tenían.  Sin embargo El Señor les amonesto a arrepentirse de su situación y dejar de ser tibios y comenzar a ser calientes en espíritu.  Mientras mantengamos avivado el fuego de nuestra pasión por el Señor nada ni la vida, ni la muerte, ni tribulaciones nos podrán separar de ese amor que es en Cristo Jesús señor nuestro.