Mateo 26:36-46
Getsemaní significa prensa de aceite,
es allí donde se sacaba el aceite del olivo, y conforme a lo que leemos en Romanos 11:17
es donde se le saco hasta la ultima gota de sangre a aquel olivo natural Jesucristo, quien dio lo mejor de el en Getsemaní.
Fue allí donde entrego su voluntad y así mismo su vida para ser crucificada después en el Calvario.
En realidad fue allí donde entrego su vida, cada vez que alguien rinde su voluntad esta entregando
su vida para adquirir la vida de Dios. Cada uno de nosotros tendremos que pasar nuestros propios Getsemaní,
los cuales serán para purificar nuestra alma y llevarnos a un nivel superior. En Mateo 20:21-23
encontramos que dos discípulos le preguntan a Jesús si podrían ellos ocupar los puestos de estar al lado
de el en su reino y el Señor les contesto que si estaban dispuestos a beber su copa? Muchas veces
queremos tener el mismo grado de unción y bendición que el maestro, pero no estamos dispuestos
a sufrir lo que el sufrió. En el verso 38 de nuestra porción encontramos
que Jesús le dice a sus apóstoles que velen con el y por el una hora. El sabia que estaba
a punto de morir por lo tal les pide que velen por su cuerpo. Sus tres discípulos más maduros
no estuvieron dispuestos a velar por su cuerpo, dando a entender que no eran capaces todavía de
beber la copa. Los apóstoles y ministerios primarios están llamados a velar por el cuerpo
de Jesús (su iglesia), pero no es sino hasta que han alcanzado un grado de madurez y estatura con
Cristo que son llamados a participar de lo mismo. Muchas veces nos sentimos capaces ya de entrar al ministerio
completo cuando todavía no podemos velar ni por nosotros mismos.
Cuando aceptamos nuestro Getsemaní, aceptamos nuestra muerte y automáticamente estamos
aceptando el Señorío y autoridad de Cristo en nuestra vida, v.39. Mientras todavía
hayan áreas en nuestra vida no rendidas al Señor, el seguirá tratando con nuestras
asperezas hasta que muramos por completo a nosotros mismos y permitamos que el gobierne todo nuestro ser.
Jesús quería formar el carácter de sus discípulos, de la fase Nepio
a la fase de Páter o sea de inmaduros hacia convertirlos Padres espirituales o coberturas de la iglesia,
gente que velaría por el cuerpo del Señor.
Quiero que entendamos que las circunstancias que pasamos en la vida como angustias, pruebas, aflicciones, etc.…
Son las que nos llevaran a otro nivel de obediencia en Cristo. Tal vez en la carne nos duele pero
es necesario que las vivamos. Jesús mismo le dijo al Padre….si es posible, pase
de mi esta copa; pero que no sea como yo quiero, sino como tu. Por eso dice Hebreos 5:8 que aunque
era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia. En el Getsemaní nuestra
alma es afligida con el propósito de crear en nosotros como dice 2 Corintios 4:16-18 un cada vez mas excelente peso
de gloria. Gloria se va produciendo en nuestro ser como resultado del crecimiento y madurez en nuestra
vida espiritual. El sufrimiento del cuerpo es aflicción de alma para purificación de
la misma. Lo vemos en el caso de Job, fue tratado en el cuerpo para
que después pudiera ver al Señor y no solo oír de el. Jacob lucho con el ángel
en Peniel y fue dejado cojo. Pablo lucho con un aguijón en la carne pero no se envaneció
por su conocimiento. Por eso Jesús dijo: Mejor es entrar manco, cojo, o sin un ojo al reino de Dios,
que no entrar. Sabemos que es una alegoría, dando a entender que seremos
tratados para sacar y exprimir el aceite y lo mejor de nosotros en Getsemaní.