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JUAN 3:1-5


            Cada vez que hablamos del reino de Dios,  estamos hablando de un gobierno y Señorío que Dios estableció en los corazones de los hombres o sea en la tierra invisiblemente,  cuando vino Jesucristo.  Claro en los corazones de aquellos que lo abrieron para que el entrara a gobernar allí.  Todo el mundo vive bajo un reino, ya sea el reino de la luz o el reino de las tinieblas.  Jesús le hablo a Nicodemo y le dijo que solamente naciendo de nuevo podría el ver el reino de Dios.  Aquí vemos que Jesús no perdió tanto tiempo con el,  sino que desde entrada le hizo saber esta verdad,  porque Nicodemo veía  a Jesús como maestro y no necesariamente como el Mesías.  Jesús le hace saber que si el quería ver el reino, tenia que nacer de nuevo.  1 Corintios 2:14-16 nos dice que el hombre natural o humano no percibe o no puede ver el reino de Dios.  Nosotros vemos que es mas fácil para el mundo ver el reino de las tinieblas y confiar su vida visitando brujos, santeros, hechiceros o aun psíquicos para encontrar solución a sus problemas que buscar el reino de Dios y su justicia, acercándose a Jesucristo el cual si es Todopoderoso no solamente para solucionar sus problemas sino bendecirlos grandemente.  Ahora yo quiero que notes que en el verso 3 Jesús dice que para ver el reino de Dios es necesario nacer de nuevo.  Todo aquel que recibe a Jesús en su corazón entra a la dimensión de poder ver lo glorioso  que es vivir en el reino de Dios.  Ahora en el verso 5 Jesús va más allá y dice que para poder entrar al reino de Dios es necesario nacer del agua y del Espíritu.  Yo quiero que entiendas que alguien puede nacer de nuevo y ver el reino,  pero aun así todavía no haber entrado al reino.  Como así,  bueno nosotros vemos en la escritura que Dios liberta al pueblo de Israel sacándolo de Egipto, lo hace cruzar el mar rojo en seco (así bautizando a su pueblo) 1 Cor.10.  Y lo lleva camino del desierto,  hasta el punto de ir y poder ver la Canaán prometida.  Ahora vemos que el pueblo pudo ver la tierra que fluía leche y miel (la vida abundante) prometida a su pueblo (entrar al reino).  Israel no tuvo la fe para creer y siempre mantuvo una mente de esclavos,  anhelando la vida de Egipto que había vivido.  Por lo tal su mente nunca fue renovada por la palabra que Dios les había dado; Romanos 12:1-2  dice que tenemos que renovarnos por medio de la renovación de nuestro entendimiento,  a través de la palabra y del Espíritu.  Ver a través del Espíritu,  es vivir por fe y necesitamos no solamente ver el reino de Dios y lo glorioso que es sino entrar en el.  La biblia nos dice que solamente los valientes arrebatan el reino de los cielos; Mateo 11:12.  Por eso encontramos que antes de Israel entrar a poseer la tierra dada por heredad,  Dios le repitió tres veces a Josué que se esforzara y que fuera valiente; Josué 1:6, 7,9.  Si queremos heredar las promesas de Dios,  tenemos que entrar al reino de Dios,  primero naciendo de nuevo para verlo y luego renovando nuestra mentalidad para poseerlo  y entrar en el.