Jeremías 17:7-10
Si hay algo que debemos cuidar con todo nuestro
ser, es nuestro corazón. Pues engañoso y perverso es más que todas las cosas, nos quiere dominar a través de sentimientos y emociones para que nos desviemos de
los propósitos de Dios muchas veces. Pidámosle a Dios, al igual que David un corazón limpio. Dice Génesis 6:5-6 que
todo pensamiento del corazón del hombre se hizo malo y se corrompió una vez que el pecado entro en el. Quiero decirte amigo y hermano que nuestro corazón era perfecto y puro hasta el día que entro maldad y
pecado que se degenero y viendo Dios la maldad del hombre, le dolió en su corazón. Mateo
15:17-20 Jesús declaro en es allí donde surgen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios y las blasfemias. Por eso es que cuando Jesús apareció el vino a deshacer las obras del diablo y a tratar
con la raíz del pecado la cual se encontraba en el corazón. Yo quiero que medite por un momento el dijo en Mateo 5:28 que si un hombre mira a una mujer para codiciarla,
ciertamente ya adultero con ella en su corazón. En otras palabras desde que nace
esto en el corazón, ya el pecado se efectuó internamente, aunque no se haya exteriorizado. Cuando una persona cree con
fe, esa persona cree en su corazón y lo que cree se hace una realidad. Lo mismo
es cuando una persona maquina en su corazón pecado, Dios lo considera ya efectuado, así como considera ya efectuada tu petición cuando tú lo crees en tu corazón. En 1 Juan 3:11-15 nos declara que si alguno no ama a su hermano y lo aborrece, el
tal ya es un homicida. Como Caín que aborreció a su hermano, maquino en su corazón
asesinarlo y cuando estuvieron a solas lo efectuó. No es necesario uno salir
a asesinar a alguien para convertirse en un criminal, el solo hecho de pensar algo malo en contra de tu hermano ya te hace
un asesino. Dios ve la actitud del corazón,
no solo los hechos de alguien. Por eso nosotros vemos que la ley solo se cubría del pecado y lo señalaba. Detrás
de una apariencia religiosa y externa los fariseos se cubrían de toda la iniquidad que realmente había en sus corazones. El hombre hoy día se escuda detrás de la religiosidad, haciendo ritos y ceremonias,
vistiéndose con ropas de piedad para aparentar que son santos, cuando en realidad
todavía hay maldad e inmundicia en sus corazones. El cordero que se utilizaba
en la ley para sacrificarlo cada año solamente cubría los pecados del pueblo y del sacerdote mismo. Jesucristo el cordero de Dios vino para ser sacrificado pero para quitar y limpiarnos por completo
de nuestros pecados, que gran diferencia. Que prefieres tu, que tus pecados te sean cubiertos o que tus pecados te sean perdonados y eliminados por completo, si eres como yo preferirás la segunda opción.
Santiago 1:13-15 nos habla de que cuando una persona es tentada, es tentada
porque de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Es decir que muchos
pecados en los cuales el hombre comete es por la razón de todavía tener un corazón incircunciso, con eso quiero decir que todavía no ha cortado con vínculos carnales en su vida y por lo tal es atraído
por la misma maldad que hay en el. No me malentiendan no quiero decir que ya
somos perfectos, aunque si deberíamos ser maduros en el sentido de perfección. La circuncisión era la señal del pacto en la ley, la cual identificaba que alguien
había cortado la carne en su vida. Romanos 2:28-29 dice que nosotros recibimos
la circuncisión en nuestro corazón, dando por hecho entonces la muerte a la carne
y a los placeres del mundo. Si te das cuenta en Mateo 4:1-3 vemos que Jesús fue
llevado al desierto por El Espíritu y el diablo vino y lo tentó por 40 días. No
dice que Jesús haya sido tentado por su concupiscencia, porque no había en el. Sus genes eran santos y por lo tal fue el único que fue tentado de afuera. Por eso es que cuando venimos a Cristo Jesús el cambia nuestra mente y pone sus leyes en nuestra mente
y en nuestro corazón; Jeremías 31:33.
En Ezequiel 18:30-32 Dios hace un llamado al arrepentimiento y al cambio de actitud. “Echad de vosotros todas vuestras transgresiones con que habéis
pecado, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. La biblia dice que
nosotros somos los que tenemos que echar fuera todo el pecado y cambiar nuestro corazón.
Hay gente que le dice a Dios, cámbiame. Jesús ya hizo el sacrificio perfecto por nuestros pecados, esta
en nosotros cambiar la actitud de nuestro corazón y volverlo a Dios. Este año comencémoslo regresando a sus altares, buscando
su presencia y haciendo un cambio en nuestras actitudes.