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2nda Samuel 21

En las escrituras encontramos varios casos de hambre sobre la tierra,  causando así una maldición sobre el pueblo entero.  En la mayoría de estos casos vemos que las causas fueron pecado escondido, ya sea de idolatría o en algunos casos para probar la justicia de Dios.  Vemos que en el tiempo de Abraham hubo hambre en la tierra, por lo cual el tuvo que partir a Egipto para buscar solución y así su fe fue probada. Muchas veces Dios permite tiempos de sequedad y hambre en nuestra vida para que indaguemos, meditemos en nuestros caminos y nos volvamos a Dios.  En Jueces 6:1-6 nos habla de que los Israelitas habían hecho lo malo delante de Dios,  por lo cual Dios los entrego en manos de Madian.  Cada vez que el pueblo sembraba y estaba ya para cosechar subía Madian y les robaban todo lo que habían sembrado.  En la escritura que leímos encontramos que una vez mas hubo hambre en los días de David por tres años consecutivos y cuando David consulto a Jehová,  El le respondió que la causa era Saúl, por cuanto había matado a los Gabaonitas.  Si vemos el libro de Josué 9 encontramos que después que Dios había entregado a los reyes al otro lado del Jordán a Israel,  que cuando ellos llegaron donde los moradores de Gabaón los cuales eran parte de los amorreos,  estos engañaron al pueblo de Israel haciéndose pasar por visitantes o embajadores en aquel lugar para así preservar su vida y detener la muerte por parte de Josué e Israel.  Por esta causa Josué juntamente con los lideres de Israel hicieron un pacto de paz así preservándoles la vida; Josué 9:15.  Debemos entender que en aquel entonces así como hoy cuando se hace un pacto,  hay que considerarlo valido delante de Dios.  Pues Saúl invalido este pacto en vida matando a muchos de los gabaonitas.   Años mas tarde las consecuencias se comienzan a pagar de parte del pueblo.   Si nosotros estamos pasando tiempos de hambre o nuestra nación esta en calamidad,  si no hay alguna maldición de parte de algún antepasado que nos este alcanzando.  Sabemos que en Cristo Jesús fuimos libres de toda condenación y maldición,  una vez y cuando andemos en El Espíritu,  pero si no una puerta se pudo haber abierto la cual hay que cerrar.  Cuando David pregunto a los de Gabaón que podía hacer para remediar la situación,  ellos pidieron 7 hijos de los hijos de Saúl para ahorcarlos y así dar por cancelada esta situación.   Recuerda que la Biblia nos dice en Hebreos 9:15-22  que sin derramamiento de sangre,  no podía haber remisión de pecados.  Pues aun en Josué 7:22-26 encontramos la historia de Acan,  aquel individuo que tomo del anatema y trajo consigo la maldición al campamento de Israel,  fue necesario exterminarlo juntamente con toda su familia y sus bienes.  Cuando hay un tumor en el cuerpo hay que extirparlo para que no contamine el resto del cuerpo.  En este relato,  David tomo 7 hijos de las hijos de Saúl para que se limpiase la tierra y la sequia se terminara en Israel.

No fue sino hasta que David trajo los huesos que habían quedado de Saúl y Jonatán en tierra de Benjamín y los sepultaron, dando así por cerrado todo oprobio que dice que Dios fue propicio a la tierra después de esto.  Se debe llegar a la raíz de todo pecado si se ha de alcanzar la restitución a cualquier tiempo de calamidad y así encontrar sanidad interna.  Por eso 2 Crónicas 7:14 declara “si se humillara mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos;  entonces yo oiré desde los cielos, y perdonare sus pecados, y sanare su tierra. “  Entonces no esta solo en humillarse, invocar y buscar a Dios.  Es necesario que haya un arrepentimiento y un cambio de mente y caminar, si se ha de restituir un pueblo, una nación o un alma.

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