1 Tesalonicenses 5:23
La escritura claramente nos enseña de que el hombre es un ser tri-partito. Es un espíritu que posee un alma (entendimiento, pensamientos, sentimientos) y se
expresa o habita en un cuerpo. Cuando Dios creo al hombre el expreso hagamos
al hombre a nuestra imagen y semejanza. Dando a entender que El es Espíritu como
lo dice Juan 4:24 y los que le adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad. El
siente y expresa sus emociones a través del Espíritu Santo, por eso dice la palabra
que no contristemos al Espíritu Ef. 4:30 y no lo apaguemos tampoco 1 Tés 5:19 dando a entender que tiene sentimientos, piensa
y habla. También nos muestra que Dios se manifestó físicamente o en el cuerpo
a través de Jesucristo. Juan 1:14 Ahora el asunto es cuando Dios viene a la vida
del hombre a través del nuevo nacimiento, el vino a regenerar y dar vida a nuestro
espíritu el cual estaba muerto a causa del pecado de Adán. Una vez que somos
salvos por la gracia, muchos piensan que todo se acabo y de allí en adelante
todo será color de rosa. Pero cual es el conflicto cuando despiertan a la realidad
de que sus pensamientos antiguos todavía están allí y el disco duro que poseen (el alma) todavía tiene el mal carácter y actitudes
que trajimos. Es cuando comienza el trabajo del Espíritu Santo y el cual se concentra
en el alma. Santiago 1:21 Debemos
recibir esa palabra implantada la cual puede salvar nuestras almas. Cuando Jesús
apareció el declaro que había venido para salvar lo que se había perdido lo cual era nuestra alma. El quiere volver a restaurarnos a una posición de comunión con El nuevamente y esto solo se lograra cuando
nuestra alma se apegue al espíritu regenerado que hay dentro de nosotros. En
este pasaje que leímos de 1 Tés 5:23 encontramos que El Señor pide que todo nuestro espíritu, alma y cuerpo sea guardado irreprensible
delante de El. No podemos servir al Señor solo con nuestro espíritu y mantener
un alma carnal y pecaminosa. Debemos ser restaurados en todo nuestro ser integrales. También la palabra nos dice en 1 Juan 3:8 que
Jesús apareció para deshacer las obras del diablo, obras que eran manifiestas
a través del alma en nosotros. Tenemos que ser renovados en nuestro entendimiento
a través de la palabra de Dios, para que comprobemos cual es la voluntad de Dios agradable y perfecta. Romanos 12:2 es claro
cuando nos enfoca a no conformarnos a este siglo o este mundo. Es muy fácil adaptarse
al sistema del mundo porque poseemos un alma que fácilmente es atraída y seducida por las cosas que nos rodea porque ella
en si no ha sido regenerada pero puede ser restaurada a través de la palabra. Muchos
creyentes nunca logran vencer la carne y sus deseos porque no logran renovar su mente, mantienen una mente de esclavos siendo
libres. Si lo dije claro, cuando
el pueblo de Israel salió de Egipto, Dios claramente le dijo a Moisés que los sacaría a una tierra que fluye leche y miel o sea a que tengan vida y vida en
abundancia. Pero el pueblo no se encontró con esa tierra sino con un desierto. Muchos creen que automáticamente la vida abundante va venir con el nuevo nacimiento. Pero es en el desierto donde somos procesados y madurados para poder poseer la vida
en abundancia o nuestro Canaán. No fue el propósito de Dios que pasaran
40 años en el desierto sino que su mente transformara y que al cabo de 2 años entraran a Canaán, fue la mentalidad de esclavos, negativa e incrédula la que no los dejo poseer lo que Dios tenía para ellos. Solo aquellos que permitan que su alma sea restaurada y su mente cambiada, los
Josues y los Calebs son los que poseerán las bendiciones de Dios. Necesitamos
ser libres en el alma. (Continua en la Serie La Restauración del Alma Partes 1-3)