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Salmos 37:1-9

            En la historia encontramos que el poder del bien y el obedecer a Dios siempre ha prevalecido ante el poder del mal y una vida de pecado.  Aun cuando se viere como que el impío prospera y al justo le tocase esperar en las promesas de Dios,  es evidente que al final solo los que confían en Jehová serán prosperados.  En este pasaje encontramos a David predicándose a si mismo a no tener envidia ante la prosperidad de los malos.  Como si en un momento David veía que la lluvia de bendición caía sobre buenos y malos y el porque aquellos prosperaban y esto lo turbaba.  En Salmos 73:1-3 el declara que casi se deslizaron sus pies y por poco resbalaron sus pasos al ver la prosperidad de los impíos.  Muchas veces el enemigo va querer tentar con pensamientos así a aquel hijo de Dios que esta viviendo una vida justa y tratando de agradar a Dios con toda su vida.  Pero cuando uno reconoce que no es el proceso sino el final de la vida la cual dará el resultado final,  nuestra actitud cambiara.  En el verso 16-20 David relata su experiencia y la respuesta de Dios cuando recapacita al comprender el fin de ellos,  y el asolamiento sobre ellos,  dice que perecieron y se consumieron de terrores.  Pero hay algo importante aquí.  Dice el verso 17 que no fue sino hasta que entrando en el santuario de Dios, Comprendió el fin de ellos.  Es decir que solamente cuando estamos en la presencia de Dios encontramos que no hay nada mejor,  ni lo material, ni cualquier prosperidad humana puede remplazar la delicia de estar en su presencia.  Cuando estamos pensando humanamente vendrán pensamientos humanos por no decir carnales.  Es solamente cuando nos metemos en la dimensión del espíritu donde comprendemos la bendición de los justos.  El continua en el verso 3 del capitulo 37 que pongamos nuestra confianza en Jehová y hagamos el bien a toda costa si queremos conquistar las bendiciones aquí y vivir en la verdad.  En otras palabras vivir para El, y todo lo demás será añadido.  Mateo 6:33   Debemos deleitarnos en Dios y tendremos las peticiones de nuestro corazón.  Quiero que mediten en lo que he dicho,  cuando nos deleitamos en Dios tendremos las peticiones de nuestro corazón.  Muchos esperan que Dios les conceda las peticiones cuando en realidad Dios no ocupa el primer lugar en sus vidas.  Si nosotros ponemos cualquier cosa antes que Dios,  porque esperamos que Dios nos ponga como el primero en sus bendiciones.   Cuando el corazón no es recto, nuestras peticiones no son contestadas.  Dice Santiago 4:3-10  que muchas veces pedimos, pero pedimos mal para gastar en nuestros deleites,  y después declara que tal actitud es amistad con el mundo y nos constituye en un alma adultera que esta pensando solo en uno mismo y no en Dios.  El Espíritu Santo que el ha puesto dentro de nosotros nos anhela celosamente.  Poseemos un Espíritu que clama por nosotros y nosotros en vez pidiendo por un mejor carro o una casa más bonita.  Nada de esto es malo cuando las prioridades están en su lugar y El Señor ocupa el primer lugar en nuestra vida como la delicia de todo nuestro ser.  (Para oír mas escuchar el tema Deléitate en Jehová   9/30/07.

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