JUAN 18:36
Cuando Jesús entro el mundo, el cielo bajo
a la tierra y vimos su gloria como del unigénito del Padre. En tres años y medio
Jesús sacudió el mundo de su tiempo con la palabra del Reino, con prodigios y
mas señales que cualquier hombre haya hecho en todo una vida. Jesús hablo con
Nicodemo y le hizo saber que la única manera de entrar a este reino es a través
del nacer de nuevo; Juan 3:3-5. Jesús
mismo es la puerta de entrada y acceso al reino eterno. El mismo dijo yo soy
la puerta, el camino, la verdad, la vida: son maneras en las cuales describió que sin el no se entra al reino. La entra a este reino espiritual nos traslado del reino
de tinieblas al reino de luz, si oyó bien, ocurrió un traslado. Muchas veces no reconocemos que nosotros ya no pertenecemos a este mundo sino que
hemos sido trasladados de un reino que nos tenía esclavizados en el pecado (Egipto) y trasladados a un reino de vida abundante (Canaán). Por eso Jesús le dijo
a Pilato en el texto que leíamos que su reino no es de este mundo, si lo fuera sus siervos pelearían por el. Por algo cuando Jesús camino por Israel y los discípulos le dijeron que admirara los grandes edificios, el les replico que no habría piedra sobre piedra de aquellos que no fuese derribada. El hijo de Dios no le impactan las cosas de este mundo, no digo que a alguien no le puede gustar vivir en una bonita casa, tener un buen carro y buenas cosas, pero no se alarde por ello, pues ha conocido
un reino mucho mejor y con mejores bendiciones.
Me imagino que cuando los Israelitas vieron Canaán y la abundancia de una tierra que fluía con leche y miel, se habrán preguntado porque desearon los ajos y las cebollas de Egipto.
Hermano y hermana cuando uno no ha conocido el reino de Dios a plenitud, el mundo todavía te va llamar la atención. Si
estudiamos bien, cuando Jesús apareció el reino del diablo llego a un fin. Satanás trato de tentar a Jesús, Lucas 4:5-8 ofreciéndole los reinos de este mundo, que patético ofrecerle los reinos de la tierra o del mundo como lo dice la (NVI) a
un Rey de Reyes y Señor de Señores que venia de un reino el cual es mucho mejor a lo que esta tierra pueda ofrecer. El dominio del enemigo llego a su fin porque Jesús apareció para deshacer las obras del diablo.
1 Juan 3:8. Solamente desde el ministerio de Cristo vemos la expulsión de demonios
en la escritura, en 1 Samuel 16
encontramos que un espíritu malo atormentaba a Saúl y que cuando David tocaba el arpa aquel espíritu se apartaba, pero regresaba. Cuando Jesús apareció el los echo fuera completamente, por eso leemos en Mateo 8:28-29 (NVI) que cuando los endemoniados gadarenos vieron a Jesús le reconocieron como el Hijo del Dios Altísimo pero le reclamaron por llegar antes del tiempo
señalado. Quiere decir que el enemigo tiene su tiempo marcado hasta donde va
llegar y cuando tiene que salir fuera. Por eso dice Apocalipsis que el enemigo
ha descendido con grande ira sabiendo que le queda poco tiempo. Aun los profetas
del antiguo testamento indagaron e inquirieron por saber cuando seria este reino y verlo,
pero se les revelo que no era para ellos sino para nosotros ministraban estas cosas,
de las cuales aun los ángeles anhelan mirar. Que reino glorioso el cual
debemos poseer y anhelar cada día mas vivir en el.