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LUCAS 5:1-11

                        Cuando Jesús llega al corazón del hombre,  produce cambios en su vida,  las cosas no pueden ser iguales.  Una de las cosas que el quiere transformar es nuestra forma o manera de pensar.  Solo cuando permitimos que la palabra de Dios comience a trabajar en nosotros, podremos cambiar nuestro entendimiento y llegar a tener la mente de Cristo. 

Aquí vemos que la multitud se agolpaba para oír la palabra de Dios.  Pero en medio de esa multitud el  Señor vio a unos pescadores que lavaban sus redes después de pasar toda una noche sin pescar nada.  El acto de lavar las redes representaba a un grupo de hombres decepcionados, frustrados y rendidos.   Muchas veces nosotros podremos habernos sentido así después de haber probado alcanzar un trabajo y no obtenerlo,  quizás luchar por nuestro matrimonio y seguir en conflictos,  pelear por alguna situación emocional y no lograr solución.  Cuando una vida se encuentra rendida por toda una vida o en este caso una noche sin lograr nada,  necesita que llegue Jesús.  Lo primero que vemos aquí es que Jesús vio las dos barcas allí vacías y entro en la barca de Simón (Pedro).  Quizás Pedro no sabia que el hecho de permitir que Jesús entrase a su barca cambiaria su vida por completo.  Muchos no se dan cuenta que cuando han probado todo sin eficacia alguna,  solo tienen que permitir que el Señor Jesús entre en su barca.   Segundo vemos que Jesús le dice a Pedro que apartase la barca de la tierra o de la orilla.  Mucha gente no experimenta cambios en su vida porque aun permanecen con sus ojos en la tierra,  la biblia nos dice que la amistad con el mundo y sus deseos es enemistad contra Dios y destrucción;  1 Juan 2:15-17.  Es necesario tener a Cristo en nuestra barca y alejarnos de la tierra, con esto no digo salir de la tierra lo cual es imposible al menos de ser raptados.   Cuando hubo apartado la barca comenzó a predicar y enseñar a la multitud.  No se puede tener a Cristo en nuestra vida y comenzar a morir o alejarnos de lo terrenal sino permitimos que lo haga la predicación y la enseñanza de la palabra.  Muchos no experimentan cambios en sus vidas porque no tienen un altar de devoción en sus vidas lo cual es esencial para una vida espiritual saludable.  También tenemos que comprender que Dios demanda de sus hijos compromiso.  Nota que dije sus hijos,  los cuales ya son discípulos de el.  Jesús tuvo muchos seguidores, algunos discípulos pero pocos escogidos.  Cuando Jesús le dice a Pedro boga mar adentro y echad las redes para pescar le esta diciendo Pedro profundízate en tu vida espiritual, comprométete conmigo.   Los que se mantienen en la orilla de la playa solo se mojan los pies,  los que se meten hasta las rodillas y la cintura experimentan lo fresco del agua,  pero los que la disfrutan y se van surfeando son los que se profundizan en el rio de Dios.  Pedro tal vez desanimado por probarlo todo le dice,  toda la noche hemos  estado trabajando, y nada hemos pescado, v.5   Suena como lo que algunos dicen “todo lo hemos probado y nada ha funcionado”,  te sugiero prueba a Cristo.  Lo mejor que hizo Pedro fue que a pesar de su situación dijo “ mas en tu palabra echare la red.  Tenemos que hacer el último intento en nuestra vida pero ahora con Jesús.  Si tu has probado hasta hoy con tus fuerzas,  hazlo hoy basado en su palabra.  Tenemos que confiar en Dios aunque muchas veces parezca absurda su orden, quizás eso es lo que  pensó Pedro al haber estado toda la noche,  si lees la porción ya era de día porque había una multitud allí acercándose a escuchar la palabra.  Entonces después de pasar quizás desde las 6 de la tarde hasta las 6 de la mañana probando y siendo la noche el mejor tiempo para pescar,  sonaría absurdo que con solo echar la red ahora sacarían algo.    Cuando no cuestionaron a Jesús sino que obedecieron, vieron la gloria de Dios.  Por eso Jesús le dijo a Marta, si tan solo creyeres veras la gloria de Dios.  Cuando sacaron las redes estas se rompían por la cantidad de peces,  que tuvieron que llamar a la otra barca para que vinieran a ayudarles.  Cuando tú experimentas un milagro y una vida abundante,  va abundar de tal manera que no podrás estar callado sino que tendrás la necesidad de compartir con otros de esa bendición,  como hicieron estos apóstoles con sus amigos.  Si meditas por un momento las barcas de ese tiempo eran grandes por lo menos para poder llevar a 12 hombres tendrían que ser grandes.  La escritura dice que las dos barcas se llenaron,  entonces estamos hablando de miles de pescados no de cien.    Solo cuando nosotros permitimos que Dios opere en nuestras vidas experimentaremos,  que por la abundancia de sus bendiciones,  no habrá espacio en nuestras vidas para contenerlas.  Dice Efesios 3:20 “Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho mas abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros”.

Aquel día Pedro reconoció que Jesús era El Señor y postrándose dijo yo no soy digno, pues soy un hombre pecador.   Pedro ya no fue el mismo desde aquel día, lo dejaron todo allí y decidieron seguir a Jesús.  Uno pensaría que se irían a vender y a vivir de esa pesca por un buen tiempo,  pero aquel día Pedro entendió que podría tener su barca,  su pesca milagrosa y sus bienes pero prefirió seguir al proveedor de aquella pesca.  Con Jesús nunca le faltaría nada y no solo en lo físico sino más importante en su vida espiritual,  había sido completado.  Solamente en Cristo estamos completos.

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