GALATAS 3:6-9
En la
humanidad existen leyes que dirigen nuestras vidas. Leyes físicas que producen
resultados como la ley de la gravedad. En el ámbito espiritual también existen
leyes espirituales que Dios ha establecido para que sigamos y como consecuencia seamos bendecidos. La escritura dice que “Por cuanto todos pecaron, están destituidos
de la gloria de Dios.” Romanos 3:23
Es decir que hay una ley establecida que declara que todos pecamos. Ahora
para poder ser libres de la ley del pecado y de la muerte, Dios mismo nos dio
una salida la cual es Jesucristo y en Juan 3:16 la escritura nos declara “Porque
de tal manera amo Dios al mundo, que ha dado su hijo unigénito, para que todo
aquel que en el cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Es algo tremendo el poder ver que Dios mismo siendo soberano y todopoderoso se sujeta a las leyes
establecidas. En el Getsemaní encontramos a Jesús en una agonía luchando por
su alma sabiendo que debía sujetarse a las leyes de Dios. Por su obediencia a
la cruz el mismo aprendió obediencia y fue perfeccionado; Hebreos 5:8
Cristo nos redimió de una maldición, tomándola por nosotros (esa
copa de maldición) para que así mismo en el pudiésemos alcanzar la bendición de Abraham por la fe; Gálatas 3:14.
La ley demandaba la maldición sobre el pecador y la muerte. Por
eso el tomo nuestro lugar para redimirnos y restituirnos a una posición de bendición.
Si te das cuenta en el pasaje nos habla de que a Abraham fue dada la promesa y a su simiente. Los fariseos del tiempo de Jesús pensaban que para ellos eran las promesas puesto que ellos eran descendientes
de Abraham y linaje suyo. Pero el Señor les demostró claramente que no era para
los descendientes sino para su simiente, Isaac.
Si fuese para sus descendientes entonces Ismael hubiese estado bajo la promesa,
pero la bendición vino bajo la simiente de la promesa Cristo v.16 Isaac
su hijo como tipo de Cristo mismo. Todo aquel cuya vida esta escondida con Cristo
en Dios esta bajo la simiente de Cristo. Por eso el Señor les declara a los fariseos
que si fuesen hijos de Abraham, entonces las obras de Abraham harían, pero sin
embargo ellos procuraban matarle, porque eran descendientes pero no hijos de la promesa;
Juan 8:33-40 aquí Jesús les declara que es otro el padre de ellos. Ahora entendamos que el pacto de la promesa el cual es Cristo no
vino a abrogar la ley, pues como les dije el mismo se sujeta a las leyes establecidas. Jesús vino como el único que pudo cumplir tal ley en carne propia y en su propia carne
condeno al pecado crucificándolo en la cruz y dando así por cumplida la ley. La
fe es la cual nos revelo la promesa al nosotros recibir a Cristo y entrar bajo su Señorío y autoridad, automáticamente entramos a ser simiente suya y a ser hijos de Abraham según la promesa. No solamente recibimos la promesa sino también la herencia pues somos los Isaacs de Dios; Gálatas 3:29.